Se
puede definir la libertad financiera como: “La condición económica gracias a la
cual, las personas podrán cumplir –a lo largo de su vida– sus principales y más
importantes metas personales, manteniendo su calidad de vida a lo largo del
camino”. Este sencillo concepto, es muy importante tenerlo presente; ahora
bien, muchas personas se preguntarán ¿Cómo logramos obtener esa libertad
financiera?, es decir, ¿Cuál es la fórmula mágica?
La respuesta a la pregunta es
bastante complicada, depende de cada persona y de qué tan disciplinada y
eficiente sea en el manejo de su dinero y presupuesto; en la eficaz adquisición
y cumplimiento puntual de sus obligaciones crediticias; en poseer un plan de
seguros adecuado y su visión para adquirir inversiones (o emprendimientos);
para que a futuro pueda cumplir sus metas y generar patrimonio.
En Estados
Unidos entrevistaron a más de mil personas con solidez financiera personal (que
a lo largo de sus vidas lograron acumular patrimonio), se pudo conocer su
comportamiento sobre: la importancia de realizar un presupuesto, el miedo o
temores financieros, el apoyo financiero a los hijos, e incluso, el estudio fue
aún más detallado como conocer sus gastos en vehículos, relojes, vestimenta,
vacaciones, estilo de vida, entre muchos otros.
El
resultado fue interesante. Muchas de las personas quienes poseían elevados
ingresos, no tenían libertad financiera ni patrimonio, ya que vivían con altos
estándares, vivían de sus ingresos; mientras que la mayoría de las personas
quienes poseían ingresos medios o altos, y que habían trabajado arduamente,
perseverado, planificado, emprendido y/o invertido, y vivido por debajo sus
posibilidades, sí habían logrado acumular patrimonio y prosperidad, es decir,
libertad e independencia financiera.
En
resumen, se obtuvieron siete denominadores o cualidades comunes en esas
personas quienes lograron alcanzar independencia financiera y patrimonio:
1.
Viven por debajo de sus
posibilidades;
2.
Asignan su tiempo, energía y dinero
eficientemente, de manera que puedan seguir haciendo crecer su patrimonio;
3.
Piensan y creen que la independencia
financiera es más importante, que mostrar un estatus social alto;
4.
Cuando se encontraban en etapa
productiva, sus padres no les proporcionaron ayudas económicas;
5.
Sus hijos mayores, son económicamente
independientes;
6.
Son competentes en detectar nuevas
oportunidades en el mercado y/o áreas en que se desenvuelven;
7.
A lo largo de su vida, escogieron la
ocupación correcta.
Adicionalmente,
el estudio arroja otras cualidades importantes de resaltar, como: muchos de
ellos son emprendedores; dueños de negocios y autoempleados; pueden mantener el
mismo nivel de vida a lo largo del tiempo incluso sin trabajar; continúan -en
promedio-casados con su primera pareja; son ahorradores e invierten; analizan
los precios de los bienes y servicios que adquieren; han acumulado su
patrimonio por cuenta propia, etc. Esto lo han logrado –documentan los
autores- lentamente, con mucha determinación, manejo y conocimiento de sus
finanzas y frugalidad en sus vidas.
El ser
libre financieramente tiene mucho que ver con las características y actitudes
mencionadas, pero un punto importante a resaltar es que lo han logrado a largo
plazo, con visión de futuro, de manera disciplinada y ajustándose a las realidades
económicas que se han encontrado.
En Venezuela, las personas quienes deseen
emprender una idea o invertir para alcanzar su independencia financiera, deben
considerar los mismos factores. La economía venezolana se encuentra en
constante movimiento y presenta retos mayores que pueden ser superados con
ideas nuevas, creatividad, calidad de servicio, valor agregado, manejo del
riesgo, uso del crédito para apalancarse y adquirir activos productivos o
activos, entre otros; es decir, un sólida planificación o un plan de
negocio aumentará las probabilidades de la factibilidad de las ideas que se
planteen.



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